Mitos sobre la fertilidad que aún están vigentes socialmente

por Revista Ginecología y Obstetricia
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Los avances científicos y el amplio acceso a la información han desmentido muchos mitos que existen en torno a diferecntes temas, aunque algunos referentes a la fertilidad siguen teniendo gran acojida por las mujeresal ser heredados por generaciones. Aquí te desmentimos algunos.

1. Lograr un embarazo es sencillo.

Muchas personas consideran que las probabilidades de embarazo durante una relación sexual, están cerca del 100%. Pero la realidad es completamente diferente. De hecho, estudios han demostrado que en parejas menores de 30 años que no presentan dificultades de fertilidad, las probabilidades de lograr un embarazo pueden no superar el 30%.

Aún así, son muchos los factores que influyen este porcentaje como la edad de la mujer, el ciclo en el que se encuentre la mujer y algunos otras complicaciones.

2. Entre más aumenta el número de relaciones sexuales, mayores son las posibilidades de embarazarse.

Es una afirmación que puede tener mucho sentido en un principio, aunque también es cierto que una vez se aumenta la frecuencia del acto sexual, disminuye el número de espermatozoides en cada eyaculación masculina. Cuando una pareja ha estado buscando quedar embarazada durante un tiempo determinado, los niveles de estrés aumentan, atentando contra el correcto funcionamiento sistema reproductor, independientemente sea del hombre o de la mujer.

3. La infertilidad es un problema solo de las mujeres

La verdad es que las complicaciones de fertilidad afectan a mujeres y hombres por igual: el 40% de los casos registrados tiene la causa en el hombre, y otro 40% en las mujeres. El 20% restante corresponde a problemas de ambos, o causas desconocidas.

Sea cual fuese la causa, lo importante es que como pareja puedan apoyarse el uno al otro hasta encontrar la alternativa ópitima para lograr el embarazo.

4. Una mujer muy delgada o con sobrepeso no puede quedar embarazada

La realidad de estar en sobrepeso o ser muy delgada, supone un riesgo para la salud pero no la infertilidad. En algunos casos, las mujeres con un peso por debajo del debido pueden presentar alteraciones en el ciclo mentrual e incluso dejar de ovular. Los hombres con un IMC bajo, generalmente pierden el deseo sexual y tienen espermatozoides menos activos.

Por otro lado, las mujeres con sobrepeso tienen una predisposición a padecer del Síndrome de Ovario Poliquístico. Además de que la mujer puede experimentar largos periodos sin menstruación, y producir más hormonas inhibidoras de la ovulación.

5. La luna ayuda a las mujeres a quedar embarazadas

Muchas personas buscan concebir sus hijos de acuerdo al calendario lunar, sin embargo, el curso del satélite poco o nada influye en la fertilidad de la pareja. Este mito tiene lugar dado a la similitud que existe entre la duración del ciclo lunar y el ciclo menstrual de la mujer.

Otro mito asegura que en los días de luna llena hay más nacimiento que en los días en que no la hay. Esta creencia surge gracias a la influencia del satélite con con las mareas. La creencia afirma que también hay una influencia sobre el líquido amniótico y precipitaría los partos, sin embargo, tampoco es cierto.

6. La edad de la mujer si importa, pero la del hombre no

Para muchos hombres, su edad no interfiere con las posibilidades de poder concebir un hijo a término y sano. Pero la realidad es que investigaciones científicas han demostrado que a partir de los 40 años, los hombres tienen mayor probabilidad de generar una descendencia con alteraciones cromosómicas y aumentar los abortos espontáneos.

También, se ha evidenciado un importante porcentaje de niños con autismo y esquzofrenia en niños cuyos padres superaban los 40 años de edad al momento de la concepción.

7. La infertilidad es psicológica

Hay muchos factores psicológicos como el estrés y la ansiedad que pueden afectar negativamente el proceso de fertilidad, sin embargo, no constituye la causa universal. Las complicaciones siempre son físicas, y es a través de este campo en el que el médico puede iniciar un tratamiento para contrarrestarlo.

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