Puertorriqueña es la primera especialista en ginecología pediátrica y de adolescentes en la isla

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La Dra. Hellen Oquendo, en estos momentos radicada en el estado de Nuevo México, tendrá una encomienda especial en el País, educando sobre las condiciones ginecológicas que pueden afectar a niñas incluso antes de los 12 años de edad.

“Se recomienda que a las niñas a partir de los 12 años edad se les lleve a una cita inicial a un ginecólogo. Se establece una edad inicial entre los 12 a 15 años como edad base para esta visita. En la misma se establecen y se orienta sobre los métodos de prevención, como por ejemplo la vacuna del Virus de Papiloma Humano”, sostuvo en entrevista exclusiva con Medicina y Salud Pública (MSP).

“Muchos padres se sorprenderían al saber que existen múltiples condiciones que pueden afectar a las niñas antes de los 12 años de edad, y hablamos de niñas desde las etapas de nacimiento hasta los 21 años”, añadió.

Entre las enfermedades ginecológicas pediátricas, mencionó el síndrome de Turner, afección genética que afecta aproximadamente a 1 de cada 2.500 niñas. Las féminas afectadas tienden a ser de menor estatura que una niña promedio y son estériles por la pérdida de la función ovárica.

Además, la hiperplasia suprarrenal congénita que afecta a niños y adultos jóvenes, y ocurre cuando las glándulas suprarrenales no logran producir suficiente cortisol y aldosterona y el cuerpo fabrica demasiado andrógeno.

La hiperplasia suprarrenal congénita puede ser masculinizante, feminizante, causar la pérdida de sal o no causar pérdida de sal.

“Existen otras condiciones como las anomalías cromosomales, que también requieren una evaluación temprana de un ginecólogo pediátrico. Otras pueden ser quistes, anomalías en el tracto genitourinario, entre otras, incluyendo problemas anorectales”, abundó.

“Algunos pacientes con enfermedades cromosomales necesitan procedimientos quirúrgicos para removerle los órganos reproductivos en una edad temprana para prevenir enfermedades como el cáncer en un futuro. Otras pacientes tienen adherencias labiales en el área genital que podrían causar problemas urinarios, necesidad de hospitalizaciones y otros tratamientos”, informó, añadiendo que la torsión de ovarios, donde estos órganos pierden el flujo sanguíneo, aunque raro, puede también afectar a la población de niñas en edades pediátricas.

La necesidad de métodos anticonceptivos, la educación sobre las relaciones sexuales y/o interpersonales de forma segura y sana, masas pélvicas, uso de tampones, pueden ser otras atenciones clínicas que se le pueden brindar a las niñas en edades de la adolescencia.

Salud de la población transexual

El cuidado de la salud de la población de niñas transgénero fue otro de los énfasis de la especialista. 

“Sabemos que el tratar a estos pacientes en edades tempranas, aumenta su calidad de vida y sabemos también que 1 de 4 pacientes transgénero en la adultez va a tratar de suicidarse y sabemos que nosotras las madres queremos hacer lo mejor por nuestros hijos. Hemos visto que lo mejor no son las terapias de conversión ni otras intervenciones definitivas, pero sí es importante brindar apoyo y hacer cita con un ginecólogo pediátrico o endocrinólogo pediátrico que ofrezca esos servicios”, desglosó., quien estableció una clínica para pacientes transgénero en la Universidad de Nuevo México.

“Ha sido bien gratificante, pero a la misma vez un proceso bien difícil porque existe muchísimo tabú con relación a este tema”, añadió.

Sostuvo que a su clínica llegan pacientes a tan temprana edad como los dos años, pues los padres ya han notado que su hijo (a) se afirma en un género contrario asignado en su nacimiento. 

“Lo que recomendamos es que esta población se explore, y que jueguen con todo tipo de juguetes que quieran. Esto no aplica en todos los pacientes. Más tarde muchos pacientes llegan con el propósito de discutir el uso de hormonas de afirmación, progesterona y estrógeno, y dependiendo del estatus del paciente en torno a su transición se determinan si son candidatos a este tipo de terapias o no y se requiere un equipo multidisciplinario”, concluyó, quien confesó que tuvo una experiencia personal que le llevó a escoger a entrenarse en esta población pediátrica desde la ginecología.

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