Protocolos médicos en caso de abuso sexual

por Revista Ginecología y Obstetricia
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Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública | Ginecología y Obstetricia

Resulta de vital importancia destacar que toda la atención se debe centrar en la víctima, en trabajar para proteger su vida, manejando una atención oportuna, eficiente, humana y de calidad.

La víctima no debe tratarse como una fuente para obtener elementos materiales probatorios con el fin de encontrar a un posible “culpable” y se debe velar por que reciba una atención prioritaria siendo este acto una urgencia médica.

Los profesionales de la salud deben estar preparados para manejar programas especializados tanto en atención física como psicológica. Y se deben ocupar en garantizar en la mayor medida posible la restitución integral de los derechos de las personas haciendo que no sea complicada su atención.

Se deben tratar con prioridad todas las formas de abuso tales como: acceso carnal, acoso sexual, explotación sexual, mutilación genital, desnudez forzada, esterilización forzada, anticoncepción no consentida o forzada, embarazo no consentido o forzado, aborto no consentido, entre otras y debe garantizarse un seguimiento por parte de un completo y diverso grupo de especialistas.

Además, los pacientes que han sido agredidos sexualmente, deben tratarse sin importar su identidad de género, edad, etnia y demás condiciones, batallando por dejar la menor cantidad de impactos psicológicos y físicos.

La detección oportuna de los casos de violencia sexual es indispensable para la no repetición de la violencia sexual, en esa persona y en otras de su entorno.

Si no se presenta denuncia, los profesionales también podrán guiarse por conductas como dibujos, vocabulario o juegos no acordes por ejemplo con la edad y el comportamiento que debe manejar un niño.

Mientras que, en los adultos, el aislamiento, los intentos de suicidio, las autolesiones, la baja autoestima, y la evidencia de violencia física pueden ser una señal.

En muchas ocasiones, la víctima no denuncia los casos de violencia por miedo a ser estigmatizada, rechazada o revictimizada. Por esto, es indispensable que se disponga de recursos físicos y humanos que le permitan recibir una atención digna y profesional.

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