Los niños por fecundación asistida tienen mayor riesgo de mortalidad en sus primeras semanas

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Agencia Latina de Noticias Medicina y Salud Pública | Ginecología y Obstetricia

Los niños por técnicas de reproducción asistida, incluida la fecundación in vitro (FIV), tienen un riesgo de mortalidad algo mayor durante sus primeras semanas de vida que los niños concebidos de forma natural, según un estudio realizado por investigadores del Karolinska Institutet (Suecia) y publicado en la revista «Fertility and Sterility».

Los investigadores vinculan el aumento del riesgo a un mayor grado de nacimientos prematuros en los niños que han sido objeto de una FIV, y subrayan que el riesgo de mortalidad infantil es todavía muy pequeño para ambos grupos. Más allá de un año de edad, el riesgo de mortalidad era similar para todos los niños, independientemente del método de concepción.

«Es importante señalar que, incluso si a nivel de grupo podemos observar un riesgo algo mayor de mortalidad infantil después de la FIV, el riesgo absoluto sigue siendo muy pequeño. También es tranquilizador saber que no hay un mayor riesgo de mortalidad en este grupo de niños más allá del primer año de vida»,

explica uno de los líderes de la investigación, Kenny Rodríguez-Wallberg.

Cada vez más mujeres buscan ayuda para quedar embarazadas y la consecución de embarazos por las técnicas de reproducción asistida ha aumentado en los últimos años. En la mayoría de los casos, estos embarazos tienen un resultado feliz, con un bebé sano.

Sin embargo, estudios previos muestran que los embarazos por FIV tienen un mayor riesgo de bajo peso al nacer, de prematuridad y de defectos de nacimiento. Estos riesgos se han relacionado en parte con el aumento de la probabilidad de nacimientos de gemelos después del tratamiento.

En este trabajo, los investigadores compararon la mortalidad en niños concebidos mediante diferentes tipos de técnicas de reproducción asistida con niños concebidos de forma natural. Analizaron los datos de 2,8 millones de niños nacidos en Suecia en un período de 30 años. Unos 43.500 fueron el resultado de la reproducción asistida.

En total, 7.236 niños murieron antes de cumplir un año de edad, de los cuales sólo 114 fueron concebidos con técnicas de reproducción asistida. Después de ajustar los factores de confusión como la edad de la madre y una infertilidad más temprana, los investigadores encontraron que los niños producto de la FIV tenían un riesgo 45 por ciento más alto de muerte antes de 1 año de edad que los niños concebidos naturalmente.

El nivel de riesgo variaba dependiendo del tipo de técnica de reproducción asistida que se utilizaba y de cuántos días habían pasado desde el nacimiento. El riesgo disminuyó gradualmente después de las primeras semanas de vida.

Durante la primera semana de vida, los niños concebidos después de la transferencia de un embrión congelado tenían un riesgo de muerte más del doble que los niños nacidos de forma natural. Sin embargo, esto se basó en una pequeña muestra de niños concebidos con embriones congelados.

Después de una semana, el riesgo bajó a casi el mismo nivel que los niños concebidos naturalmente. Los bebés concebidos a partir de la transferencia de un embrión fresco o con la ayuda de una inyección intracitoplásmica de esperma (en la que se inyecta un solo espermatozoide en el óvulo) no tenían un riesgo de muerte mayor que los niños concebidos de forma natural, independientemente de cuántos días hubieran pasado desde el nacimiento.

«Nuestros resultados indican que el tipo de técnica de reproducción asistida utilizada puede marcar la diferencia, y por lo tanto es importante investigar más a fondo qué causas o mecanismos subyacentes están detrás de los riesgos. También muestran la necesidad de atención y cuidado extra de los niños concebidos con FIV, especialmente durante la primera semana de vida»,

apunta otra de las autoras, Anastasia Nyman Iliadou.

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