La depresión en la mujer: diferencias de género

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Por: Juan J Fumero-Pérez MD
Especialista en Psiquiatría

La evidencia científica apoya cada vez más el hecho de las diferencias de género en la depresión. Estas diferencias apoyan la necesidad de evaluaciones y tratamientos específicos de género. La literatura describe diferencias en la depresión de los géneros en distintos aspectos, tales como la prevalencia, la forma en que se presentan los síntomas, la comorbilidad o presencia de uno o más trastornos además de la enfermedad o del trastorno primario), características del curso de la enfermedad, respuesta a los tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos como por ejemplo la terapia electro convulsiva. Las siguientes son meramente algunas de esas diferencias de género en la depresión.

EPIDEMIOLOGÍA & PREVALENCIA

Los principales estudios de cernimiento basados en la comunidad, demuestran que la depresión unipolar es dos veces más común en las mujeres que en los varones. De igual manera se ha reportado esa prevalencia mayor tanto en Estados Unidos como en otros países tales como Líbano, China y Alemania. Esta tendencia también ha sido confirmada por la Organización Mundial de la Salud para muchos otros países. Esto contrasta con la similitud de prevalencia que se reporta para el trastorno bipolar. Aun así, en el trastorno bipolar, las mujeres son más propensas que los varones a tener episodios depresivos y a su vez menos hacia los episodios de manía.

Por otro lado, la prevalencia aumenta en las mujeres desde temprano en la adolescencia y continúa dos veces más que en los varones hasta la mediana edad. En cuanto a la prevalencia en la edad avanzada, hay datos mixtos sobre esta diferencia de género. Algunas teorías han intentado explicar el porqué de esta diferencia de géneros. Algunos piensan que es meramente un artefacto debido a una mayor búsqueda de ayuda por parte de las mujeres y a que un mayor número de mujeres participa más tanto en estudios clínicos como en estudios comunitarios. Otros creen que esta diferencia de prevalencia se deba a factores biopsicosociales. El hecho de las diferencias en el cerebro en cuanto a la estructura y funcionamiento, la transmisión genética, factores hormonales, roles de stress, victimización y estilos de acoplamiento son razón que explican esas diferencia en los géneros.

PRESENTACIÓN DE SINTOMAS

En general, los síntomas depresivos son similares tanto en los hombres como en las mujeres. Sin embargo, las mujeres tienden a ser más propensas que los hombres a presentar algunos de los síntomas considerados como atípicos tales como aumento de apetito y aumento de peso. Hay otros síntomas en donde la mujer es más propensa: retardación psicomotora, el insomnio, la ansiedad y la somatización. Además tienden a tener mayor cantidad de síntomas reportados. En cuanto al suicidio, es bien conocido que las mujeres intentan tres veces más el suicidio que los hombres y de igual forma lo verbalizan con mayor frecuencia a sus familiares, allegados y a profesionales.

COMORBILIDAD

La mujer es también más vulnerable a desarrollar trastornos psiquiátricos comórbidos tales como trastornos de ansiedad y trastornos alimenticios. Sin embargo, el varón tiende a utilizar el alcohol y otras sustancias con mayor frecuencia. Aun así, las damas que entran a la utilización del alcohol son más vulnerables al alcoholismo. En cuanto a comorbilidad física, las mujeres exhiben mayor vulnerabilidad a la comorbilidad relacionadas con problemas de tiroides, migrañas, fibromialgia, síndrome de colon irritable y fatiga crónica, entre otras.

CURSO DE LA CONDICIÓN

Algunos estudios apoyan la idea de que la depresión en las mujeres puede tener un efecto crónico y ser de mayor duración si se comparan con los varones. Otros estudios sugieren que también tiende a aumentar su severidad y con un efecto mayor de en la limitación funcional. También al compararlas con los varones se observa que en la mujer, el comienzo de la condición se da a edades más tempranas y tienen mayor predisposición familiar que en los varones. Además, en la mujer se exhibe mayor sensibilidad a los detonantes y de igual manera tienden a sufrir patrones depresivos por temporadas (Seasonal Affective Disorder) en una proporción de tres a uno.

En el ciclo de vida de la mujer, hay ciertas etapas donde hay un riesgo mayor a desarrollar depresión. Entre estas etapas se encuentran las siguientes:

• La etapa pre-menstrual

La gran mayoría de las mujeres (70-80%) tiene unas menstruaciones que son acompañadas de molestias físicas y/o molestias emocionales. Esto es normal por los cambios hormonales que están ocurriendo. Sin embargo, entre un 20-30% de las mujeres que la padecen, tiene síntomas físicos intensos a los que se les conoce como “síndrome premenstrual”. Otras tienden a tener síntomas emocionales intensamente. Esto se llama Trastorno Disfórico Premenstrual, “PMDD”(2-10%).

La depresión en el embarazo

Es una etapa donde existe grandes cambios hormonales que impactan el estado emocional de la mujer embarazada. En Estados Unidos hay cerca de 4 millones de nacimientos. De estos, el 15 % de las mujeres que dan a luz han padecido depresión durante alguna de las etapas del embarazo. La depresión pudo estar presente antes de comenzar el embarazo o haberse desarrollado durante la gestación. Esto constituye a su vez es una carga enorme para la mujer, no tan sólo por los cambios en la vida, sino por los cambios hormonales dramáticos e influyentes en el ánimo.

La depresión post parto

Sin duda, esta es la etapa de mayor riesgo en la depresión durante los ciclos de la mujer representando entre un 10-20% de todos los partos. Factores de riesgo para esta condición es haber tenido depresión antes o durante el embarazo. Tiende a manifestarse durante los primeros tres meses luego de dar a luz, siendo el primer mes el de mayor riesgo. Un extremo de esto es la psicosis post parto que tanto ha dado que hablar en los medios por mujeres que han agredido o incluso matado a sus hijos siendo victimas de esta terrible condición.

La menopausia

Es una etapa muy propensa a la depresión ya que comienza el proceso de varios años donde comienza a reducirse los niveles del estrógeno que es la hormona femenina principal. Cuando van disminuyendo los niveles hormonales, la mujer es más vulnerable y hay mayor predisposición de la mujer a padecer depresión. Siempre es muy importante determinar si la mujer presenta además síntomas de “hot flashes”, o los llamados calentones entre otros pues es una parte importante a la hora de tratarlas cuando tiene depresión durante los años de menopausia.

RESPUESTA A TRATAMIENTO

Existe diferencias farmacocinéticas (forma en que las medicinas hacen efecto) y su relación dependiendo del género. Entre estas diferencias se pueden mencionar los patrones en la absorción, biodisponibilidad, distribución, y eliminación de fármacos en el tratamiento de la depresión. En las mujeres esto resulta en tendencias a tener mayores niveles plasmáticos (las medicinas se quedan mayor tiempo en la sangre) y por tanto el efecto del medicamento es más largo. De igual forma la mujer tiene una igual que en mayor hipersensibilidad a efectos secundarios. En las mujeres, la farmacocinética es influenciada además por el uso de hormonas exógenas y por cambios hormonales relacionados a los ciclos hormonales de la menstruación, el embarazo o la menopausia. Algunos estudios sugieren además que las mujeres responden menos a los antidepresivos tricíclicos y más favorablemente a los SSRI’s y a los MAOIs.

Ref. Susan G Kornstein, Women’s Health and Psychiatry, Ch 8, 87-94.

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