Ultrasonografía obstétrica: ¿para qué sirve?

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Por: Gabriel de la Torre, MD; José A. Santiago, MD, MS, FACOG, FACS

¿Como será mi bebe? ¿Se parecerá a mi o a su papá? ¿Estará creciendo bien? ¿Estará bien de salud? ¿Tendrá todas sus partecitas? Con la noticia de un nuevo embarazo, todas estas preguntas inundan la mente de los nuevos padres. En el pasado, había que esperar hasta luego del nacimiento de la criatura para darle respuesta. Los nuevos avances de la tecnología y la medicina, sin embargo, nos permiten contestar estas y muchas otras interrogantes mientras el bebe todavía se encuentra en el útero de mamá.

En la ultrasonografía, también conocida como la ecografía, se utilizan ondas de sonido emitidas por una especie de micrófono llamado transductor. Estas ondas viajan hasta llegar al tejido del cuerpo bajo estudio. Al chocar con el tejido rebotan en dirección contraria generando un eco parecido al que experimentamos al gritar en las montañas o en un edificio vacío. Ese eco es recibido por el transductor que analiza sus características y genera una imagen.

La utilización de la ultrasonografía en el campo de la medicina se remonta a la década de los años 40, cuando fue utilizada por primera vez en Austria. En el 1958, un grupo liderado por el obstetra escocés Ian Donald, publica por primera vez en la literatura médica un artículo el cual describe el uso de ultrasonido para visualizar un feto en útero. Este artículo en la revista médica Lancet fue innovador para su tiempo y desencadenó los avances que han llevado a la ultrasonografía a ser la modalidad de imagen clínica más usada hoy día.

La ultrasonografía obstétrica es el uso de ultrasonido para generar imágenes de 2 o 3 dimensiones durante la gestación, las cuales se usan para obtener información aplicable a la evaluación médica del bebé y las demás estructuras que componen el embarazo (membranas, placenta, líquido amniótico, etc.). Dicha información varía de algo tan simple como ver estructuras anatómicas (cara, nariz, sexo) hasta la obtención de medidas utilizadas para estimar el peso del feto, las velocidades del flujo de fluidos como la sangre, y para guiar procedimientos quirúrgicos que se pueden practicar en el feto mientras todavía está en el útero materno.

La ultrasonografía obstétrica se utiliza en todas las etapas del embarazo desde el primer hasta el tercer trimestre.

El primer trimestre de embarazo viene acompañado de muchas emociones. Típicamente la paciente embarazada se siente emocionada y feliz, pero a la misma vez ansiosa y asustada por la incertidumbre. Mucha de esta ansiedad se puede aliviar obteniendo imágenes ultrasonográficas durante este primer periodo de la gestación. En este trimestre esta técnica es comúnmente utilizada para confirmar la presencia de un embarazo, su localización, la edad gestacional, el número de embriones presentes, la fecha estimada de parto, la presencia de actividad cardiaca fetal, guiar procedimientos invasivos y buscar signos que pueden sugerir la presencia de anomalías genéticas o congénitas. La anatomía reproductiva de la mamá también puede ser evaluada durante el primer trimestre, donde nos enfocamos en el útero y sus diferentes partes, los ovarios y las trompas de Falopio.

Resulta difícil el encontrar un buen adjetivo que describa a la paciente el segundo trimestre de su gestación. Muchas de nuestras pacientes lo describirían como medio “aburrido”. De cierta forma esto es cierto. Ya a las 20 semanas la euforia inicial del embarazo ha finalizado, el abdomen grávido comienza a crecer y las pacientes empiezan a tener dificultad para caminar, se sienten pesadas e impacientes por conocer a sus bebes. Esta parte del embarazo suele no tener muchas complicaciones, pero presenta una oportunidad extraordinaria de utilizar la ultrasonografía para la evaluación detallada de la anatomía del feto y su crecimiento. El énfasis en esta parte del embarazo es en la identificación de anomalías congénitas del bebé y diseñar estrategias para un cuidado prenatal personalizado teniendo en cuenta las necesidades particulares de la mamá, y asegurando que el bebé recibe antes, durante y después del parto, toda la ayuda que pueda necesitar. El segundo trimestre también nos provee la oportunidad de usar la ultrasonografía para asistir posibles intervenciones quirúrgicas que pueda necesitar el feto mientras aún está en el útero de mamá. Ejemplos de estos procedimientos incluyen: biopsias de la placenta, muestras de líquido amniótico, muestras de sangre fetal, transfusiones de sangre al feto, correcciones de espina bífida, laser, correcciones de obstrucciones urinarias, tubos de pecho, tratamiento de hernias diafragmáticas, etc.

Finalmente, en el tercer trimestre la utilizamos para estimar el peso y la posición del feto, la cantidad de líquido amniótico y para evaluaciones de bienestar fetal. El tercer trimestre nos presenta la oportunidad de manipular la presentación de algunos bebés, para poder ofrecerle a mamá un alumbramiento vaginal en situaciones que de otra forma serían una indicación para un alumbramiento quirúrgico mediante una cesárea. Para esto también es de suma utilidad la ultrasonografía.

Existen diferentes tipos de evaluaciones ultrasonográficas:

Examinación estándar

Incluye parte presentante del feto y numero de fetos, volumen de líquido amniótico, actividad cardiaca del feto, posición de la placenta, biometría fetal y anatomía del feto. Además, se debe examinar el cérvix del utero, las anejas y los ovarios

Examinación limitada

Se utiliza cuando algo en específico se quiere investigar. Estas incluyen confirmación de actividad cardiaca, volumen de líquido amniótico, presentación de feto, etc.

Examinación especializada o dirigida

Se utiliza cuando algo en la examinación estándar/limitada, los laboratorios o historial de la paciente sugiere un riesgo aumentado de una posible malformación. También se incluyen estudios en los que se evalúan patrones de movimientos fetales y flujo sanguíneo en diferentes estructuras para monitoreo de bienestar fetal. Estos estudios los debe realizar alguien con entrenamiento para el mismo.

Examinación limitada

Se utiliza cuando algo en específico se quiere investigar. Estas incluyen confirmación de actividad cardiaca, volumen de líquido amniótico, presentación de feto, etc.

Examinación especializada o dirigida

Se utiliza cuando algo en la examinación estándar/limitada, los laboratorios o historial de la paciente sugiere un riesgo aumentado de una posible malformación. También se incluyen estudios en los que se evalúan patrones de movimientos fetales y flujo sanguíneo en diferentes estructuras para monitoreo de bienestar fetal. Estos estudios los debe realizar alguien con entrenamiento para el mismo.

Aunque no se ha asociado el uso de esta técnica a ninguna malformación congénita o a ningún efecto negativo en los bebés, no sabemos a ciencia cierta el efecto de estos estudios en la vida adulta de los bebés que fueron sometidos a los mismos. Por esta razón, la recomendación es utilizarlos solo en aquellas ocasiones en las que es indispensable obtener una información que no se puede obtener de otra manera, o realizar algún procedimiento que no puede lograrse sin la visualización ultrasonográfica del feto. El uso de esta tecnología con el único propósito de buscar el sexo de un bebe u obtener fotos de recuerdo para la posteridad incluyendo imágenes tridimensionales, no es recomendado al presente.

Nos ha tocado vivir en una época de impresionantes avances tecnológicos. La ultrasonografía es uno de los mas que ha evolucionado convirtiéndose en una técnica accesible y relativamente económica. Las máquinas que utilizamos hoy día para estos estudios han alcanzado un nivel de sofisticación tal, que ya no solo nos permiten hacer diagnósticos que anteriormente se realizaban luego del nacimiento, sino que también nos da la oportunidad de ofrecer tratamientos que puedan resolver muchos de esos problemas y salvar esas pequeñas vidas que tan importantes son para todos nosotros. Si estás embarazada, pídele a tu médico que te ordene una ultrasonografía obstétrica que pueda visualizar la anatomía completa de tu bebé. En el Centro de Medicina Fetal del Hospital San Lucas de Ponce estamos para atender tus necesidades y las de tu bebé… Aquí te esperamos.

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