Miomas uterinos: ¿a quiénes afecta?

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Los miomas o fibromas del útero son los tumores pélvicos más comunes en la mujer. Estas masas son benignas en su mayoría y están formadas por células del músculo liso uterino.  Estudios de diferentes orígenes étnicos revelaron mayor incidencia de fibromas del útero en pacientes afroamericanas, luego hispanas, caucásicas y asiáticas en este orden. También se han descrito aumento de incidencia de fibromas uterinos en pacientes con primera menstruación antes de los 10 años y en pacientes con problemas de infertilidad.

Los miomas, como también se les conoce, pueden aparecer a lo largo de toda la vida, pero son más frecuentes durante la edad reproductiva, cuando predomina el estrógeno. Esta hormona promueve el crecimiento de estas masas.

Algunos síntomas que pueden presentar las mujeres con fibromas son: sangrado vaginal, dolor y presión pélvicos, dificultad en lograr y/o mantener embarazos, y problemas al orinar y evacuar.  El diagnóstico se puede hacer a partir del examen pélvico cuando se detecta un útero agrandado o de contorno irregular. La sospecha del fibroma se puede confirmar con estudios de imágenes tales como ultrasonido pélvico y endovaginal, histero-sonografia, histeroscopia y resonancia magnética. La localización de los fibromas en el útero define su clasificación.  Estos pueden estar dentro del músculo uterino (intramurales), en la cavidad uterina (submucosos) o fuera del útero (subserosos y pedunculados).

Los tratamientos van desde la observación cuidadosa sin intervención, el uso de medicamentos hormonales para crear una pseudo-menopausia, la cirugía para remover los fibromas (miomectomía, resectoscopía) o el útero (histerectomía) hasta la embolización de las arterias uterinas. Esta última modalidad va dirigida a cortar el suplido sanguíneo hacia el útero y reducir su tamaño. Al depender de estrógeno, la mayoría de estas masas disminuyen su tamaño al llegar la menopausia.

Las indicaciones para el tratamiento van a depender de varios factores, entre estos: la severidad de los síntomas, la edad del paciente, el deseo de tener familia, la presencia de anemia, el tamaño y la localización de los mismos. 

Por: Eduardo J. Muñiz- Vélez MD.
Especialista en Ginecología y Obstetricia

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