Advierten expertos: Mujeres embarazadas no deben usar cigarrillos electrónicos

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Investigadores tratan de comprender cómo el uso de cigarrillos electrónicos afecta al embarazo y los desenlaces del nacimiento. Esta cuestión puede volverse más relevante a medida que usuarias más jóvenes, entre quienes se están volviendo mucho más populares, comienzan a tener descendencia.

Nuevos datos escasos derivados de experimentos en animales y estudios epidemiológicos humanos indican que el vaping o vapeo puede tener efectos negativos sobre la fertilidad y el embarazo. “Aun cuando estos efectos sean menos graves que el tabaquismo habitual, realmente debemos pensar en opciones alternativas más seguras para nuestras pacientes que la inhalación de este aerosol”, comentó la Dra. Blair J. Wylie, maestra en salud pública, especialista materno-fetal en el Beth Israel Deaconess Medical Center, en Boston, Estados Unidos.

La Dra. Wylie examinó lo que se conoce sobre el vapeo, incluidas las sustancias químicas diferentes a la nicotina que se han detectado en aerosoles del vapor y el embarazo en el Congreso Anual del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) de 2021.

“Hay mucho que desconocemos. Estos productos se introdujeron recientemente, en 2003. Son comercializados de manera agresiva entre nuestros jóvenes y han adquirido tremenda popularidad en esa población. Creo que solo es cuestión de tiempo para que veamos gran uso en nuestra propia población de pacientes”, agregó.

En un estudio diferente presentado en el congreso, Nicole Izhakoff, investigadora de la Universidad Internacional de Florida, en Miami, Estados Unidos, y sus colaboradores, evaluaron la asociación entre el uso del cigarrillo electrónico durante el embarazo y los desenlaces del nacimiento desfavorables, como nacimiento prematurobajo peso al nacer u hospitalización prolongada del recién nacido.

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Las probabilidades de desenlace de un nacimiento desfavorable fueron un 62 % mayores en las mujeres que utilizaban cigarrillos electrónicos.

Los investigadores utilizaron datos de la encuesta de 2016-2017 del Pregnancy Risk Assessment Monitoring System. En total, 71.940 mujeres respondieron a la encuesta, incluidas 859 que refirieron uso del cigarrillo electrónico durante el embarazo.

Después de ajustar edad, raza, origen étnico, seguro médico, educación materna, atención prenatal, abuso durante el embarazo y complicaciones gestacionales, los investigadores estimaron que las probabilidades de desenlace de un nacimiento desfavorable fueron un 62 % mayores en las mujeres que utilizaban cigarrillos electrónicos durante el embarazo, en comparación con las que no lo hacían.

No obstante, los investigadores no obtuvieron información sobre el uso simultáneo de alcohol, tabaco habitual u otros fármacos.

“Médicos de todas las subespecialidades, particularmente de obstetricia-ginecología y pediatría, deben implementar la detección sistemática del uso previo o actual del cigarrillo electrónico en pacientes en riesgo”, concluyeron Izhakoff y sus colaboradores. “Está justificado realizar más investigación en torno a los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos sobre la salud”.

La Dra. Wylie fue coautora de otro estudio relacionado con este tema publicado en versión electrónica el 24 de mayo de 2021 en Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine.

Los investigadores analizaron los pesos al nacer de niños cuyas madres utilizan solo cigarrillos electrónicos, de aquellos cuyas madres utilizaban cigarrillos electrónicos y cigarrillos habituales por igual, y aquellos cuyas madres solo fumaban cigarrillos habituales. Sus estimaciones fueron imprecisas, pero señalaron que el uso del cigarrillo electrónico puede reducir el peso al nacer. La utilización de cigarrillos electrónicos en sí parece tener menos efecto sobre el peso al nacer que el uso doble de cigarrillos habituales y cigarrillos electrónicos.

La Dra. Wylie advirtió que los desenlaces como el peso al nacer son “medidas bastante burdas sobre si una exposición es aceptable o no en el embarazo. Muchas de estas toxinas que sabemos están en los aerosoles pueden causar daño, pero pueden no reflejarse en el valor absoluto del peso al nacer”.

Además los médicos deben evitar enfocarse en la pregunta incorrecta al atender a pacientes.

“Creo que la pregunta incorrecta es: ¿Es más seguro el vapeo que el tabaquismo? Los metales se van a los pulmones, los plásticos se van a los pulmones. Me resulta difícil pensar que vamos a identificar eso como nuestra mejor estrategia para que se deje de fumar durante el embarazo”, añadió la Dra. Wylie.

Panorama rápidamente cambiante

Responder a la pregunta de qué es más seguro representa un reto de cualquier manera, pues los investigadores probablemente tienen información incompleta sobre quién vapea, quién fuma y quién hace ambas cosas.

“No obstante, la nueva investigación ilustra que las personas están comenzando a pensar en esto y empezando a hacer un análisis que en realidad es generador de hipótesis por el momento”, destacó la Dra. Wylie. Estos estudios pueden inducir a los médicos a preguntar a sus pacientes sobre el uso del cigarrillo electrónico. “La marihuana es otra cosa más o menos similar en la que la percepción de la seguridad por las pacientes, debido a que son drogas legales en algunos lugares, pueden dar lugar al uso durante el embarazo sin hacérselo saber a sus equipos de atención de médica. Las cosas están cambiando con tanta rapidez en lo que se refiere a lo que está disponible para uso por las personas que necesitamos mantenernos enterados como obstetras y hacer las preguntas correctas y tratar de comprender cuáles son los riesgos y los beneficios potenciales”, puntualizó.

La Dra. Wylie es consultora obstétrica en la New England Pediatric Environmental Health Specialty Unit, donde escuchó a los pediatras comentar sobre el uso generalizado del cigarrillo electrónico en los jóvenes. Se le ocurrió que algunas de estas adolescentes tarde o temprano serían atendidas por obstetras. También vio paralelismos con la investigación que llevó a cabo previamente y que se enfocó en la contaminación del aire doméstico o en cocinar con fuego de leña en África.

“Me parece que lo atemorizante sobre estos cigarrillos electrónicos es que este líquido se calienta a temperaturas extremadamente elevadas para crear el vapor, y el calor extremo vaporiza los plásticos y los metales lo mismo que la nicotina”, dijo la Dra. Wylie.

Una opinión del comité del Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos analiza las estrategias para suspender tabaquismo y vaping, por ejemplo asesoría, terapia conductual y medicación.

La publicación también enumera una serie de elementos que se han aislado del aerosol del vapor, como “compuestos de carbonilo (formaldehído, acetaldehído, acetonas y acroleína), compuestos orgánicos volátiles (benceno y tolueno), nitrosaminas, partículas y metales pesados como cobre, plomo, zinc y estaño”, recalcó.

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Además de la nicotina presente en los líquidos del cigarrillo electrónico, que por sí misma es nociva, hay “todos estos compuestos añadidos”, como productos secundarios solventes, carcinógenos conocidos e irritantes del pulmón, indicó la Dra. Wylie. Las partículas finas “pueden aterrizar en las vías respiratorias pequeñas y ocasionar inflamación, incluso trasladarse hacia la circulación sistémica y causar inflamación sistémica”.

El uso de aromatizantes probablemente altera las percepciones del daño y contribuyen a la popularidad del vapep, señaló la Dra. Wylie. Al mismo tiempo, la utilización de saborizantes también tiene escasa supervisión regulatoria. Los saborizantes por lo general son aprobados para comercializarse con base en la seguridad para la ingestión, pero esto puede no traducirse en la seguridad para la inhalación.

Análisis de los efectos sobre la salud

Las personas que vapean tienen más tos, sibilancias, producción de flemas, en comparación con las que no vapean. El vapeo también puede empeorar la enfermedad pulmonar subyacente como el asma. La función pulmonar en la espirometría disminuye después del uso del cigarrillo electrónico, según han demostrado estudios.

En 2019, investigadores describieron la lesión pulmonar aguda relacionada con el uso del cigarrillo electrónico o productos de vapeo (EVALI), la cual ha causado más de 60 muertes en Estados Unidos y ha sido también descrita en Latinoamérica. El trastorno puede estar relacionado con el acetato de vitamina E, un componente que se ha empleado en algunos líquidos utilizados por los pacientes con EVALI.

La nicotina presente en los cigarrillos electrónicos puede acelerar la aterogénesis y afectar la presión arterial, la frecuencia cardiaca y la rigidez arterial.

Inicialmente introducidos como una herramienta para dejar de fumar, los cigarrillos electrónicos ahora suelen utilizarse por sí solos o añadidos a los cigarrillos, en vez de estrictamente para dejar de fumar.

Una revisión de Cochrane señala que los cigarrillos electrónicos pueden ser más eficaces que otras estrategias para dejar de fumar. “Pero el efecto en el mejor de los casos es moderado”, señaló la Dra. Wylie.[4] De 100 personas que tratan de dejar de fumar cigarrillos podría haber cuatro a seis más que dejan de fumar con el uso de cigarrillos electrónicos como una intervención para dejar de fumar, en comparación con otros métodos.

Modelos en animales proporcionan otros motivos para tener precaución. Un experimento en ratones demostró que la exposición al aerosol del cigarrillo electrónico alteraba la implantación y la salud fetal.[5] Los resultados indican “que podría haber algunos efectos negativos en diferentes generaciones”, añadió la Dra. Wylie.

Otro estudio ha indicado la posibilidad de que las mujeres que en la actualidad utilizan cigarrillos electrónicos puedan tener ligera disminución de la fertilidad.[6] Los resultados no fueron estadísticamente significativos, pero el estudio “nos hace pensar en si podría haber algún efecto en el embarazo incipiente o en la fertilidad”, apuntó.

En modelos de ratón, la exposición prenatal al aerosol del cigarrillo electrónico ha disminuido el peso y la longitud fetal, alterado el neurodesarrollo y la expresión de genes neurorreguladores y aumentado las citocinas proinflamatorias. El aerosol del cigarrillo electrónico también ha causado malformaciones congénitas en el pez cebra y hendidura facial en sapos. No está claro si estos datos se relacionan con el embarazo humano y de qué manera.

Aunque los anuncios sobre cigarrillos electrónicos transmiten un sentido de estilo y de inocuidad, los médicos tienen motivos para preocuparse por los efectos. “Tenemos que ser un poco más cautelosos cuando hablemos de esto con nuestros pacientes”, dijo la Dra. Wylie.

La Dra. Wylie ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente; informó ser miembro de la junta de la Sociedad para Medicina Materno-Fetal y recibir apoyo mediante una beca relacionada con la investigación de la contaminación del aire doméstico y el embarazo, la exposición prenatal a pesticidas, preeclampsia en contextos de bajo ingreso y malaria durante el embarazo. Izhakoff y sus coautores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Fuente: Univadis

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